Lo primero de todo es la elección de la temática. Bien es cierto que un redactor web algunas veces no escribe sobre lo que quiere, si no sobre lo que le encargan, tenemos que ser capaces de convertir ese artículo en atractivo, ameno y enfocado a ser lo más actual posible.

Es importante analizar el tema antes de escribir. Puede que sepas mucho sobre el tema pero nunca viene mal buscar información actualizada por internet sobre ello. Es posible que aprendas cosas nuevas que puedas usar en el artículo.

Sobre todo, ¡nunca copies! Esto está totalmente prohibido. Webs como Plagiarism Checker son capaces de analizar cuanto contenido de tu artículo es copiado y piensa que Google suele penalizar el contenido duplicado por lo que probablemente tu escrito no llegará a las primeras posiciones del buscador y tu cliente estará siendo engañado. Nadie te compra un artículo sobre un tema para que busques en internet información relacionada y lo copies.

Acostúmbrate a adornar el artículo con elementos multimedia como Fotos o vídeos, quizá algún enlace hacia la fuente y algún botón relacionado con las redes sociales; compartir en Facebook, tweet en Twitter, un +1 en Google Plus…

Nunca escribas sin ganas, como si fuera una obligación, porque los artículos quedarán forzados y no tendrán el mínimo de calidad que necesita para posicionarse. Tu estado mental es en muchos casos el resultado final que tendrás tus contenidos.

Y como último aconsejo, elige las palabras claves adecuadas para lograr posicionar el artículo. Intégralas correctamente en el texto para conseguir que Google te indexe en posiciones superiores por esas palabras.

Consejos básicos que no viene mal refrescar y que si aplicas a tus contenidos, seguro que lograrás que mejore el número de visitantes hacia la página donde estén publicados.